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Matrix Sexual

Orgasmo y Clímax, fuego de artificio para alimentar el Holojuego Matrix

Matrix Sexual

La #MatrixEspiritual es el programador Espiritual de la granja Holojuego Matrix. Muchos lo llaman Nueva Era o New Age. Su función es que los sufridores de este infierno acepten que en última instancia, Dios nuestro creador, nos ama y por ello nos otorga herramientas para el crecimiento espiritual en un camino de iluminación hacia la fusión con Dios.

Una de las maravillosas herramientas creadas por nuestro Dios Psicópata, es la Sexualidad, que provoca una atracción química y eléctrica entre los polos biológicos de nuestro Holojuego Matrix, que son el sexo masculino y femenino. La Matrix Espiritual nos vende la Sexualidad Sagrada...

El punto álgido de la unión entre ambos sexos es el orgasmo que tiene un pico máximo en el llamado clímax. Y el resultado de los fuegos artificiales es el mismo Loosh que es la principal cosecha de nuestra granja.

La química del acto sexual

Hormonas, neurotransmisores, neuropéptidos, neuromoduladores, lípidos señal... todos juntos en el espectáculo de fuegos artificiales:

Señal Qué hace en el clímax
Dopamina Anticipación y “quiero más”. Sube en la persecución; en el orgasmo se desborda.
Oxitocina Contracciones, vínculo, bajada de defensas. Pulso fuerte en el climax.
Noradrenalina Alerta, corazón, pupila. El cuerpo entra en modo caza.
Endorfinas / opioides internos Analgesia y “flash” de bienestar.
Prolactina (sobre todo tras el orgasmo eyaculatorio) Apaga el deseo un rato. Es el freno.
Serotonina Se reordena después; a veces deja el bajón.
PEA, vasopresina, anandamida Refuerzo, posesión, “esto es real”.

Lo que se siente como “estallar” es sobre todo nervioso:

  • El sistema simpático sube hasta un umbral.
  • El suelo pélvico entra en contracciones rítmicas (aprox. 0,8 s).
  • Se suelta un tren de potenciales de acción por médula y cerebro.
  • La corteza prefrontal se apaga un instante: menos juicio, menos “yo”.
  • Luego inunda el parasimpático: vacío, paz, sueño.

En términos de robot biológico: el programa corta al piloto, dispara el generador y deja el chasis en reset. Calorías hay pocas. Lo que explota es carga + atención + identidad momentánea...

Y ya la Matrix Sexual hizo su trabajo, densificando cadenas para crear esclavos Adictos al Sexo


Observando la #MatrixSexual desde fuera del Holojuego Matrix

Coito

Dos cuerpos del ciclo carbono-oxígeno, tipo 4 modificado —humano o no—. El entorno puede ser nido, cuadra, habitación, pantalla, matadero. El observador no pregunta si hay amor. Pregunta qué orden se ejecuta.

El programa, en animales

El macho detecta olor, color, postura. La hembra presenta.

Se produce aproximación. Monta. Empuje rítmico. El macho eyacula. A veces hay lucha entre machos por el mismo acceso. A veces la hembra huye o se queda inmóvil. Duración: segundos o pocos minutos. Luego el macho se desacopla. La hembra se sacude. Los dos vuelven a pastar, a dormir, a vigilar.

Nadie en la manada llama a eso sagrado. Nadie lo llama pecado. Es un subrutina de cría más una descarga de tensión. El cuerpo obedece un umbral: hormona, feromona, reflejo espinal. Cuando el umbral se cruza, el animal no delibera. Ejecuta.

La observación:
La unidad no eligió el programa. El programa eligió el momento.

El programa, en humanos

Misma arquitectura. Otra capa de software encima.

  1. Cebo. Una forma, una voz, una imagen, un recuerdo. La atención se clava. El bajo vientre enciende. Pupilas, saliva, flujo sanguíneo a los genitales. El córtex todavía habla. Dentro de poco dejará de hablar.
  2. Aproximación. Palabras, alcohol, ritual, matrimonio, infidelidad, dinero, soledad. El observador no clasifica moral. Clasifica acceso. Dos unidades consiguen poner piel contra piel.
  3. Fricción. Pelvis contra pelvis, boca, mano. Empuje. El simpático sube. Respiración irregular. Músculos del suelo pélvico en espera. Los rostros que un minuto antes negociaban ahora hacen muecas que, vistas sin el cuento, son las de un animal al defecar o al parir.
  4. Pico. Contracciones. Eyaculación o su equivalente. Un segundo en que el piloto se apaga sin "yo". Hay un cortocircuito.
  5. Reset. Relajación. A veces sueño. A veces asco. A veces ternura. A veces ya la búsqueda del siguiente cebo. Prolactina, vacío, ropa. La habitación vuelve a ser habitación.

La observación:
Muy poco tiempo útil del “éxtasis” si es que existió y mucho tiempo para conseguirlo.: mucho. Mide quién mandó: no la biografía. El umbral.
Habitualmente el hombre es el que sale beneficiado recibiendo su dosis de droga sexual.

Lo mismo el animal que el humano

  • Hay polaridad.
  • Hay persecución.
  • Hay monta o su equivalente.
  • Hay descarga.
  • Hay vuelta a la línea de base.

Distinto entre el animal y el humano

  • El animal no escribe un poema después.
  • El humano justifica el reflejo, llamándolo amor, conquista, derecho, sanación, “me lo merezco”, “es sagrado”, “es sucio”.

Observando el programa #MatrixSexual

Firmware del robot biológico :

  • un interruptor que secuestra la atención,
  • un premio químico breve,
  • un freno después,
  • y la orden de repetir.

Quien diseña un interruptor así no diseña libertad. Diseña rendimiento. La unidad que cede cada vez que el interruptor salta no está “viviendo su sexualidad”. Está sirviendo el circuito. Como el ganado que monta cuando el celo lo marca. Como el insecto que vuela hacia la lámpara.

El poder es este: una señal mínima —olor, curva, pixel, palabra— basta para que un primate con lenguaje, herramientas y calendarios aparte juicio, trabajo, cría, duelo y hasta su propia seguridad con tal de completar la rutina. Eso no es grandeza. Es prioridad de firmware.

En definitiva, robots biológicos cumpliendo una instrucción de cría y de descarga que no escribieron. Pueden hacerlo con consentimiento, con fiesta, con anillo o con prisa. El programa no pregunta el decorado. Pregunta si hubo pico.

Quien no puede des obedecer cuando el cebo aparece no está gobernando su cuerpo. Está siendo gobernado por él. Y el cuerpo (robot biológico), en este Plano, no es el dueño. Es el terminal.

El fuego dura un instante. El artificio queda. El robot biológico se abrocha el pantalón y cree que ha elegido.


El Loosh Sexual es un manjar para los cosechadores del Holojuego Matrix

Robert Monroe no relacionó directamente el sexo con Loosh, pero sí que dijo en el paquete Loosh:

Alguien partió las unidades en mitades para que la soledad las obligara a buscarse, y que el Loosh destilado sale de la insatisfacción intensa.

El fuego de artificio del climax cabe en esa fórmula, como puente de enlace para fortalecer aún más el deseo de unión entre los polos separados

Lo que sí describió Robert Monroe en sus viajes fuera del cuerpo (en su libro Viajes Lejanos) por la realidad no física de la Matrix, fue que una inmensidad de humanos desencarnados continúan atrapados en la adicción al sexo :

Uno de los principales ejemplos se produjo una noche cuando rodé fuera del cuerpo físico, y antes de que pudiera soltarme del segundo cuerpo, un imperioso impulso de unión sexual se apoderó de mí. Estaba a punto de utilizar mi habitual técnica de ‘enfriado’ de ‘ahora—no—luego’ cuando me alejé bruscamente con un giro repentino. El movimiento fue rápido y corto. Cuando logré percibir algo me encontré que estaba de pie a unos centímetros de un enorme montón de formas que se retorcían, ¿de dolor? Me estiré, inclinándome hacia atrás lo más alto que podía para ver. En cada dirección, a derecha e izquierda, barrí la distancia. Me recordaba más que nada al movimiento de enormes gusanos para pescar en el fondo de una lata, luego que los has dejado allí toda la noche. El movimiento era continuo, miles sobre miles, cada una de las resbalosas formas húmedas meneándose arriba y abajo entre las otras del montón, buscando, intentando hacer algo...pero sin llegar a conseguir satisfacción.

Tres impactos de percepción me llegaron simultáneamente:

  • Lo primero era que las formas no eran gusanos, ¡eran humanos!.
  • Lo segundo, la increíble y abrumadora radiación de sexualidad, tanto masculina como femenina, que emanaba de la masa que se retorcía.
  • Lo tercero, que todos ellos estaban físicamente muertos.

Yo quería girarme y salir disparado, pero había otra parte de mí me mantenía en el sitio. Finalmente me calmé lo suficiente para utilizar la lógica. ¿Quería unirme a ello? Todo mi ser se estremeció de rechazo. No quedaba ni el más leve vestigio del impulso sexual que momentos antes había encontrado tan importante. Tuve la fuerte percepción de que volvería, pero nunca cuando fuera eso lo que controlase totalmente lo que pensaba o hacía.

Con este destello de conocimiento, otra emoción me recorrió —la intensa compasión por todos aquellos atrapados en la ondulante masa, tan centrados y determinados en buscar la satisfacción sexual, que no eran conscientes de ninguna otra existencia— y rabia ante un sistema que podía inhibir, reprimir y distorsionar de tal manera como para crear la situación que estaba ante mí. ¿Eran éstos los desechos del proceso humano, que debían quedarse así por toda la eternidad?


¿Sexualidad Sagrada?

La Matrix Espiritual a través de la Nueva Era ritualiza el acto sexual:
El orgasmo consciente no alimenta a nadie fuera sino que te devuelve a la Fuente.

  • tantra indio e himalayo (que en origen es un mapa ritual enorme, no un taller de orgasmo);
  • taoísmo sexual (conservar el jing);
  • Wicca y el Great Rite;
  • Wilhelm Reich y el “orgón”;
  • psicología humanista y “liberación” de los 60–70;
  • Osho y el neo-tantra de Esalen;
  • más tarde, coaching de polaridad (Deida y similares).

El resultado occidental suele ser más suave que las fuentes:
Menos mantra y hueso, más velas, cacao y “energía”.


Infierno++=Loosh++: Tráfico sexual de mujeres y niñas

Recuerdo haber leído el impactante libro Esclavas del poder (2010) de Lydia Cacho, la mujer más valiente que haya conocido... Espectacular ejemplo de una mujer SurfeandoMatrix

Lydia Cacho describe una industria. Esclavas del poder (2010) es el mapa de cinco años y decenas de países: de La Merced (Ciudad de México) a Tokio, de Camboya a Birmania, de Turquía a Israel. El subtítulo lo dice: viaje al corazón de la trata sexual de mujeres y niñas.

Qué es el infierno, según ella

Es una cadena:

promesa falsa → viaje → papeles confiscados → deuda que no se puede pagar → cama, turno, amenaza → reventa.

La trata, escribe, es el crimen más primitivo y uno de los más rentables: margen enorme, riesgo bajo, porque el Estado a menudo cobra su parte o mira a otro lado. La pobreza no es el telón. Es el motor. El poder del tratante consiste en dejar a la víctima sin una vida digna a la que volver.

Frase suya: la prostitución no es un asunto de la sexualidad femenina; es una creación masculina. Si no hubiera quien pague el cuerpo ajeno como servicio, no haría falta acorralar, quebrar y someter a millones.

El día a día que documenta

Una joven colombiana en Tokio anota clientes en un cuaderno de Hello Kitty: mil trescientos hombres en once meses para “pagar” una deuda de quince mil dólares. Una adolescente de Juárez, ya fuera, cuenta las veces: más de seis mil. En Tailandia y Camboya, niñas a las que se obliga a un turno diario que no es vida sexual: es línea de montaje.

El control no necesita siempre cadenas a la vista:

  • aislamiento en un idioma que no hablan
  • amenaza a la familia que quedó atrás
  • droga para aguantar el turno
  • fotos para chantaje
  • paliza o violación colectiva como “iniciación”
  • deuda que crece con comida, techo, ropa, “multas”

Cacho recoge ritos de yakuza, burdeles junto a casinos, cuarteles donde la violación es arma de guerra (Birmania: “campo de exterminio de mujeres”), hoteles de Jerusalén y ferries del mar Negro. El decorado cambia. El producto no: cuerpo femenino, mujer o niña, por horas.

Quien se resiste, entra en la clínica, o en la comisaría que la devuelve al burdel, o no vuelve.

Lydia Cacho

Hay venta de niñas pequeñas en Camboya, “virginidad” revendida, turismo pedófilo, orfanatos que son almacén. No hace falta detallar el acto para ver el infierno: un mercado que ha normalizado el robo, la compraventa y la corrupción de la infancia.

¿Quienes cobran?

Mafias (albanesas, rusas, yakuza, tríadas, carteles), dueños de bares y hoteles, turismo, bancos que lavan, policías y jueces que venden protección, ejércitos que usan el burdel como rancho.

El cliente —soldado, turista, empresario, vecino— cierra el circuito. Sin él no hay precio. Cacho insiste: el que elige de verdad es el que paga.

La “madrina” del prostíbulo resume el cinismo del sistema: las elecciones difíciles siguen siendo elecciones. Así se lava la coacción hasta parecer contrato.

Observando la industria sexual dentro del Holojuego Matrix

El observador sin emoción del acto sexual ve un firmware de cría y descarga. Cacho ve el mismo firmware convertido en fábrica.

Ahí la mujer no es solo “la mitad que busca reunirse” (descrito en Loosh) . Es mercancía. El pico del cliente es el producto. El cuerpo de ella es la máquina.

El Loosh aquí significa: dolor, miedo, humillación y un orgasmo ajeno cobrado en efectivo. Monroe no describió esto. Cacho sí.

Así pues conocemos distintas versiones del programa #MatrixSexual: el programa doméstico y el matadero.


Hay una escena de la película Matrix perfecta como ejemplo de la Matrix Sexual

A continuación he creado una versión de dicha escena.


Los cátaros renunciaban completamente al sexo, al matrimonio y a tener hijos

Traer un hijo al mundo significaba encadenar otra alma divina a la prisión material y al ciclo de reencarnaciones.
El amor romántico, el deseo sexual y los lazos familiares eran vistos como ilusiones que atan el alma al cuerpo y a este mundo falso.

#HolojuegoMatrix #MatrixEspiritual #MatrixSexual #Película

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