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Nos diseñaron ALMIDONÍVOROS

Los seres humanos somos almidonívoros por diseño

El Estudio de China y el Cáncer

La Dieta de las Zonas Azules... los más longevos de nuestro Holojuego Matrix

La Dieta MAHA de la administración Trump para "salvar América"

Guerra mundial contra los carbohidratos

¿Tiene sentido COMER COLESTEROL?

¿Se puede aumentar masa muscular y tener un cerebro sano comiendo almidones?

Te diseñaron almidonívoro pero debes descubrir tus alimentos


¿Qué es un Almidón?

El almidón es un carbohidrato complejo (un polisacárido) formado por largas cadenas ramificadas de moléculas de glucosa unidas por enlaces químicos. Las plantas lo fabrican mediante la fotosíntesis (usando agua, dióxido de carbono y energía del sol) y lo almacenan como su principal reserva de energía.

A diferencia de la celulosa (que también está hecha de glucosa pero es indigerible para nosotros), el almidón sí lo podemos digerir. Nuestro cuerpo lo descompone lentamente en glucosa, proporcionándonos energía sostenida y estable, sin los picos y caídas de azúcar en sangre que causan los azúcares simples refinados.

Ejemplos de alimentos ricos en almidón:

  • Cereales integrales y sus derivados (arroz, avena, quinoa, pasta integral, tortillas de maíz, pan integral)
  • Tubérculos (papas, batatas, camotes, yuca)
  • Legumbres (frijoles, judías, lentejas, garbanzos, guisantes)

Advertir que en este artículo reconozco las bondades de los Almidones Ecológicos.
Desconozco todos los perjuicios de los Almidones Modificados Genéticamente (maíz, trigo, soja, etc.) o llenos de pesticidas (papas, batatas, etc.)

Almidones

Los seres humanos somos almidonívoros por diseño.

Dr. John McDougall

Nuestro cuerpo está construido para prosperar con almidones (arroz, patatas, maíz, judías, trigo integral, batatas, etc.) como fuente principal de calorías, complementados con verduras y frutas.

No somos carnívoros ni omnívoros en el sentido de necesitar alimentos animales.

1. Evidencia genética y molecular: Nuestro ADN nos adapta específicamente al almidón

Nuestro ADN es casi idéntico al de los chimpancés, pero hay una diferencia clave: los genes humanos están optimizados para digerir más almidón. Estudios genéticos demuestran que poseemos más copias del gen de la amilasa (la enzima que descompone el almidón en glucosa) que nuestros parientes primates. Esto es un ajuste evolutivo crucial que nos permite obtener energía de forma eficiente de los almidones. Los chimpancés comen almidones de tubérculos, frutos y hojas.
Los humanos somos
los mejores “almidonívoros” del planeta. Esto no es teoría: es lo que dice nuestro código genético, y de ello habla a continuación el antropólogo Nathaniel Dominy PhD:

2. Evidencia enzimática y fisiológica: La amilasa salival y pancreática

Los humanos producimos amilasa en la saliva y en el páncreas específicamente para digerir almidones complejos y convertirlos en glucosa, el combustible preferido del cerebro (que consume el 20 % de nuestra energía). Los carnívoros verdaderos no tienen esta enzima en cantidad significativa porque no comen almidones. Nuestro sistema digestivo está diseñado para procesar grandes cantidades de almidón cocido, que se digiere fácilmente y nos mantiene saciados durante horas. Las grasas y proteínas animales, en cambio, no activan este mecanismo de la misma forma.

Los almidones (arroz, papas, maíz, frijoles, avena, pasta integral, etc.) se descomponen en dos etapas principales dentro del intestino delgado:

  1. Al principio del intestino delgado (duodeno): La amilasa pancreática (liberada por el páncreas) llega y empieza a romper las largas cadenas de almidón en trozos más pequeños: maltosa, maltotriosa y dextrinas límite. Esta es la primera gran acción enzimática en el intestino delgado.
  2. En la parte media y final del intestino delgado (yeyuno e íleon): Las enzimas del borde en cepillo (que están pegadas a las vellosidades intestinales) terminan el trabajo. La maltasa, la isomaltasa y otras disacaridasas convierten esos azúcares dobles en glucosa simple, que se absorbe inmediatamente y pasa a la sangre para darnos energía sostenida.

Demuestra que nuestro cuerpo ama los almidones. Cuando comes almidones cocidos y enteros (sin aceites añadidos), la digestión es suave, con la menor inflamación posible (todo alimento inflama), te da

energía constante durante horas y no produce los picos y caídas de azúcar que dan los alimentos procesados o los azúcares refinados

.¡Es un sistema elegante, eficiente y muy bien adaptado a los almidones de las plantas!

3. Evidencia arqueológica e histórica: El almidón ha sido el centro de la dieta humana durante decenas de miles de años

  • Granos de almidón se han encontrado en herramientas de molienda de hace 105.000 años.
  • Incluso los neandertales (que se creía que comían principalmente carne) tenían granos de almidón incrustados en sus dientes.
  • A lo largo de la historia, todas las poblaciones grandes, sanas y exitosas han basado su dieta en almidones: arroz en Asia, maíz en América Central y del Sur (“el pueblo del maíz”), trigo en Europa y Oriente Medio, patatas y batatas en los Andes, mijo y judías en África, etc. El saludo tradicional chino “¿Ya comiste tu arroz hoy?” refleja esta realidad universal. Los aristócratas ricos que podían permitirse carne y lácteos eran la excepción; la mayoría de la humanidad siempre ha vivido de almidones.

A continuación una conferencia de Mauro Biglino en mayo 2016. Biglino es uno de los mayores expertos del mundo en la Biblia, debido a que trabajó como traductor de hebreo masorético en los libros del Antiguo Testamento. En esta conferencia, Mauro Biglino revela que

Fuimos creados para ser esclavos controlados por la necesidad de comer trigo o papa

El anterior vídeo está en sintonía con todas las evidencias que he publicado acerca de La Creación de nuestro Holojuego Matrix por un Demonio Psicópata:
Recomiendo mi Canal Principal de Telegram con el hashtag #Creación@SurfeandoMatrix.
Y en este sitio web, la publicación dedicada a la principal evidencia
.

4. Evidencia comparativa con primates y anatomía funcional

  • Los primates (incluidos nosotros) estamos diseñados para una dieta basada en almidones de plantas.
  • Nuestros molares planos están hechos para moler granos y tubérculos, no para desgarrar carne como los colmillos de los carnívoros.
  • Nuestro intestino delgado largo y el colon voluminoso están adaptados para fermentar fibras vegetales y absorber los azúcares de los almidones lentamente.
  • Los carnívoros tienen intestinos cortos y estómagos muy ácidos para digerir carne cruda rápidamente.
  • Nosotros no tenemos ninguna de esas adaptaciones carnívoras.

5. Evidencia de poblaciones sanas en el mundo real

Las poblaciones tradicionales que consumen la mayor cantidad de almidones (asiáticos con arroz, centroamericanos con maíz y judías, andinos con patatas) son las más delgadas, longevas y libres de las enfermedades modernas (obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas, etc.). Cuando estas personas emigran y adoptan la dieta occidental rica en carne, lácteos y aceites, engordan y enferman. El almidón no causa obesidad; la grasa y el exceso de proteínas animales sí lo hacen. Mis pacientes (Dr. John McDougall) que cambian a una dieta basada en almidón pierden peso de forma natural, sin hambre y sin contar calorías.

6. Evidencia clínica de curación espontánea (mis archivos personales)

En mis programas residenciales y en miles de casos documentados, las personas que adoptan una dieta basada en almidón + verduras y frutas (sin aceites, sin productos animales) experimentan “curación espontánea” de:

  • Enfermedades cardíacas
  • Diabetes tipo 2
  • Hipertensión
  • Artritis
  • Problemas digestivos
  • Y muchas otras condiciones crónicas

El cuerpo se desintoxica de las “cinco grandes toxinas” de los alimentos animales (exceso de proteína, grasa, colesterol, metionina y carga ácida) y se repara a sí mismo cuando le damos el combustible para el que fue diseñado: almidón.

 

En resumen, toda la evidencia —genética, enzimática, arqueológica, histórica, comparativa y clínica— converge en una verdad simple y poderosa: somos almidonívoros. Los almidones enteros (patatas, arroz, maíz, judías, garbanzos, pasta integral, etc.) son baratos, saciantes, nutritivos y curativos. Los alimentos animales y los aceites son los intrusos que nos están enfermando.


El Estudio de China demostró que el cáncer crece al comer proteína animal

T. Colin Campbel PhD

1. Currículum resumido de T. Colin Campbell

  • Nacimiento: 14 de marzo de 1934 (actualmente tiene 92 años).
  • Formación:
    • B.S. (Licenciatura) en Ciencias – Pennsylvania State University (1956).
    • Un año de Veterinaria en University of Georgia.
    • M.S. y Ph.D. en Nutrición, Bioquímica y Bacteriología – Cornell University (Ph.D. alrededor de 1962).
    • Research Associate en el Massachusetts Institute of Technology (MIT).
  • Trayectoria profesional:
    • 10 años como profesor en el Department of Biochemistry and Nutrition de Virginia Tech.
    • 1975: Regresa a Cornell University como profesor titular (full professor).
    • Se especializó en el vínculo entre dieta y enfermedad, especialmente cáncer.
    • Más de 350 artículos científicos publicados.
    • Participó en comités nacionales e internacionales de políticas alimentarias y de salud.
    • Fundador del T. Colin Campbell Center for Nutrition Studies y del curso online de Nutrición Basada en Plantas con eCornell.
  • Libros principales: The China Study (2005, con su hijo Thomas), Whole (2013), The Low-Carb Fraud y otros.

Actualmente es Jacob Gould Schurman Professor Emeritus of Nutritional Biochemistry (profesor emérito con cátedra dotada).

2. Su jerarquía en Cornell cuando China lo contrató para el estudio

El China-Cornell-Oxford Project (conocido como The China Study) se inició formalmente en 1983.

En ese momento, T. Colin Campbell ya llevaba 8 años como profesor titular (full professor) en la Division of Nutritional Sciences de Cornell.

Tenía una posición muy alta y consolidada:

  • Era uno de los investigadores senior más respetados del departamento.
  • Tenía su propia cátedra dotada (Jacob Gould Schurman Professor of Nutritional Biochemistry).
  • Fue elegido/coordinado por Cornell como uno de los científicos principales del proyecto conjunto con la Universidad de Oxford y la Academia China de Medicina Preventiva.

En resumen: no era un profesor junior ni un investigador cualquiera. Era un académico senior, con décadas de experiencia experimental y una reputación sólida dentro de la universidad.

3. Reputación de Cornell en Ciencias Nutricionales

Cornell University tiene una de las Division of Nutritional Sciences más prestigiosas y grandes del mundo.

  • Es considerada top 5-10 en EE.UU. y a nivel mundial en programas de Nutrición (tanto a nivel undergraduate como graduate y de investigación).
  • Su programa es interdisciplinario (combina bioquímica, epidemiología, salud pública, política alimentaria, etc.).
  • Ha formado a muchos de los líderes actuales en nutrición y ha recibido financiamiento masivo de NIH, USDA y fundaciones privadas.
  • Es famosa por su enfoque científico riguroso y por haber sido pionera en estudios de nutrición a gran escala (como precisamente el China Study).

La principal conclusión de T. Colin Campbell es que la proteína animal —especialmente la caseína de la leche de vaca— es el principal factor nutricional que promueve el crecimiento y desarrollo del cáncer, mientras que una dieta basada en alimentos vegetales integrales lo inhibe o previene.

En The China Study (el estudio nutricional más amplio jamás realizado, según el propio libro), Campbell y su equipo muestran, a través de datos epidemiológicos de China, experimentos de laboratorio y revisiones de literatura, que:

  • Las dietas ricas en proteínas animales (carne, lácteos, huevos) correlacionan fuertemente con tasas más altas de cáncer (y otras enfermedades crónicas).
  • La caseína (la proteína principal de la leche) activa y promueve el crecimiento tumoral de forma dosis-dependiente en modelos experimentales.
  • Las proteínas vegetales (incluso en cantidades similares) no promueven el cáncer y, en muchos casos, lo protegen.

En su libro Whole, Campbell profundiza en la ciencia de la nutrición: Critica el enfoque reduccionista de la ciencia nutricional actual y enfatiza que los alimentos vegetales integrales (no aislados ni suplementos) son los que ofrecen protección real. No se trata solo de “evitar grasas” o “calorías”, sino de cómo el patrón alimentario completo (animal vs. vegetal) influye en los mecanismos de inicio y promoción del cáncer.

Importante: Campbell no afirma que la proteína animal “causa” cáncer de forma aislada ni que sea el único factor (genética, medio ambiente y estilo de vida también importan). Su conclusión central es que, nutricionalmente, es el factor más potente y evitable que promueve el crecimiento del cáncer, basado en evidencia experimental y poblacional.

Esta visión es consistente en ambos libros: la dieta occidental alta en productos animales es un promotor nutricional clave del cáncer, y cambiar a una dieta basada en plantas enteras es la estrategia más efectiva para reducir el riesgo y apoyar la salud a largo plazo.

En su libro The China Study (y lo refuerza en Whole), T. Colin Campbell identifica la caseína —la proteína principal de la leche de vaca— como el factor nutricional animal que más claramente promueve el crecimiento del cáncer en sus experimentos.

Aunque la caseína es una proteína completa (no un solo aminoácido), Campbell explica que su efecto promotor se debe en gran medida a su composición en aminoácidos, especialmente a su alto contenido en ciertos aminoácidos esenciales que activan vías de crecimiento celular (como la vía mTOR e IGF-1). Entre estos aminoácidos destacan:

  • Metionina (y otros aminoácidos azufrados)
  • Leucina y otros aminoácidos ramificados (BCAA)

Estos aminoácidos están presentes en mayor proporción y biodisponibilidad en las proteínas animales (carne, lácteos, huevos) que en las vegetales. Campbell demostró experimentalmente que:

  • Alimentando ratas con caseína al 20 % de las calorías → los tumores se desarrollaban y crecían de forma espectacular.
  • Cambiando la misma cantidad de proteína por proteínas vegetales (soja, trigo, etc.) → los tumores se detenían o incluso regresaban.

Es decir, no es cualquier proteína, sino específicamente el patrón de aminoácidos típico de las proteínas animales (y sobre todo de la caseína láctea) el que actúa como “encendedor” del crecimiento cancerígeno una vez iniciado el proceso.

Campbell lo resume así:

“La caseína es la proteína animal más estudiada y la que con mayor claridad promueve el cáncer en experimentos controlados.”

Por eso su recomendación central es reducir drásticamente (o eliminar) las proteínas animales y basar la alimentación en alimentos vegetales integrales, donde ese perfil de aminoácidos es mucho más bajo y equilibrado naturalmente.

Lo que dice Campbell de forma clara:

  1. La metionina es un aminoácido “problemático” cuando está en exceso Las proteínas animales (carne, lácteos, huevos, pescado) tienen un alto contenido de metionina (y también de leucina y otros aminoácidos ramificados). En cambio, las proteínas vegetales integrales tienen mucho menos metionina.

  2. Cómo actúa la metionina en el cáncer Campbell cita estudios experimentales que muestran que la metionina:

    • Activa fuertemente la vía mTOR (una de las principales “señales de crecimiento” celular).
    • Estimula la producción de IGF-1 (factor de crecimiento insulínico tipo 1), que es un potente promotor del crecimiento tumoral.
    • Favorece la proliferación celular y dificulta la apoptosis (muerte programada de células cancerosas).

    En sus experimentos con caseína (la proteína de la leche), observó que aunque la cantidad total de proteína fuera la misma, cuando provenía de fuentes animales ricas en metionina, los tumores crecían mucho más rápido que cuando la proteína era de origen vegetal.

  3. No es la metionina “sola”, sino el patrón completo Campbell insiste en que no se trata de demonizar un solo aminoácido, sino del perfil completo de aminoácidos de las proteínas animales. Ese perfil (alto en metionina, leucina, isoleucina, etc.) crea un ambiente interno que “enciende” el crecimiento celular descontrolado una vez que el cáncer ya está iniciado.

    En cambio, las plantas enteras aportan aminoácidos en proporciones más equilibradas y, además, vienen acompañadas de fibra, antioxidantes y otros compuestos que contrarrestan esos efectos.

    En SurfeandoMatrix dedicamos muchas publicaciones a Ryke Hamer (incluso un Canal en Telegram) y su descubrimiento de Las Leyes Biológicas, como principal causa del cáncer.
    Gracias a T. Colin Campbell sabemos que podemos ralentizar el crecimiento del cáncer (desactivar el ambiente promotor del cáncer), comiendo almidones u otras plantas, o mejor dicho, evitando comer alimentos de origen animal.

T. Colin Campbell describe los perjuicios adicionales de comer alimentos de origen animal

Perjuicios a corto plazo

  • Más estreñimiento, dolores de cabeza y mal aliento.
  • Mayor incidencia de calambres musculares, diarrea, debilidad general y erupciones cutáneas.
  • Efectos secundarios consistentes incluso cuando se toman suplementos vitamínicos.

Fracaso a largo plazo

  • No logra mantener la pérdida de peso ni el cumplimiento a largo plazo.
  • Aumento del riesgo de mortalidad total en un 31 % (meta-análisis de 17 estudios con 272.216 personas).
  • No revierte enfermedades avanzadas (enfermedad cardíaca, diabetes tipo 2, ciertos cánceres) como sí lo hace una dieta basada en plantas enteras.

Riesgos metabólicos y cardiovasculares

  • Aumenta la resistencia a la insulina y los niveles de insulina en sangre.
  • Favorece la formación y almacenamiento de grasa (triglicéridos) en lugar de quemarla.
  • No reduce el colesterol total ni la formación de placas arteriales (a diferencia de las dietas basadas en plantas).

Riesgo de enfermedades crónicas

  • Mayor riesgo de cáncer (mama, colon, próstata y otros) con dietas altas en proteínas y grasas animales.
  • Aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y otras patologías ligadas a la obesidad.
  • Peor que la dieta estándar americana (SAD) en muchos indicadores de salud a largo plazo.

La pérdida de peso como un efecto superficial y temporal

No lo niega, pero lo califica como una mejora cosmética, no como una solución real. Usa esta analogía famosa:

“Es como pintar el césped de verde. El problema (el peso) parece resuelto temporalmente, pero no se arregla la causa subyacente (la mala calidad de la dieta).”

Según Campbell, la pérdida inicial se debe principalmente a:

  • Restricción indirecta de calorías (al eliminar grupos enteros de alimentos).
  • Depleción de glucógeno muscular e hígado (lo que arrastra agua y da una bajada rápida en la balanza).
  • Cambios hormonales temporales (menor insulina), pero que no se sostienen ni benefician la salud a largo plazo.

Conclusión de T. Colin Campbell

Campbell califica la dieta baja en carbohidratos como “uno de los fraudes más peligrosos para la salud” porque:

  • Ofrece una pérdida de peso rápida pero insostenible. Campbell no niega que algunas personas pierdan peso inicialmente con dietas bajas en carbohidratos. Su crítica central es que el costo a largo plazo para la salud supera con creces cualquier beneficio temporal.
  • Genera efectos secundarios evitables.
  • Aumenta el riesgo real de muerte y enfermedad crónica.
  • Se basa en argumentos reduccionistas y fuera de contexto que ignoran la evidencia holística.

La Dieta de las Zonas Azules... los más longevos de nuestro Holojuego Matrix

Dan Buettner

Blue Zones Diet

Esta pirámide refleja exactamente lo que comían (y siguen comiendo) las personas que llegan a los 100 años con salud en Okinawa, Cerdeña, Icaria, Nicoya y Loma Linda

Los hábitos de vida de los más longevos de nuestro Holojuego Matrix:

  • Pertenencia (la tribu adecuada, la comunidad y poner primero a los seres queridos).
    Nota: Este es precisamente el diseño de nuestra granja Holojuego Matrix para obtener Loosh destilado.
     
  • Comer sabiamente
    1. Más de un 95% plantas y come hasta sentirte un 80% lleno.
    2. Las leguminosas (frijoles, garbanzos, lentejas, etc. ), aparecen destacadas como parte central de esa inclinación por las plantas.
    3. Las leguminosas también son almidones, pero con un mayor contenido en proteína y fibra, que consiguen bajar el índice glucémico.
      Esta es la verdadera base de las dietas de los centenarios. Frijoles, lentejas, garbanzos, habas, soya… combinados con todo tipo de verduras. No son “solo almidones”: son el paquete completo de carbohidratos complejos + proteína vegetal + fibra que mantiene a la gente sana y saciada.
    4. Aquí introduzco yo el AGUA DE MAR, porque es algo que a las Blue Zones no se les ocurrió, supongo que debido a la mala prensa que tiene la sal, considerando al agua de mar lo mismo que la sal. El Agua de Mar es la madre de nuestras células, y así lo reconocen en laboratorio. Por tanto no puede haber mejor complemento nutricional que éste. Recomiendo el hashtag #AguaDeMar@CreaSalud en Telegram para leer todas mis publicaciones al respecto del Agua de Mar.
    5. Frutas, granos integrales, nueces y semillas.
    6. Aceite de oliva virgen extra, hierbas y especias.
    7. Muy raro y ocasional:
      • Pescado y lácteos fermentados de vez en cuando (en algunas zonas).
      • Carne roja o procesada: máximo 5 veces al mes y en porciones pequeñas (del tamaño de una baraja).

         
  • Mentalidad adecuada:
    • Propósito, ikigai o plan de vida.
    • Bajar el ritmo con siestas, meditación o momentos de calma.
       
  • Moverse de forma natural (caminar, trabajar en el jardín, moverse sin gimnasio).
     

La Dieta MAHA de la administración Trump para "salvar América"

Dan Buettner

dieta MAHA

La pirámide MAHA (Make America Healthy Again) está basada en las carnes y otras proteínas animales, restringiendo al máximo los almidones

La nueva pirámide (o guía invertida) de las Guías Alimentarias 2025-2030, presentada en enero de 2026 bajo la administración Trump con Robert F. Kennedy Jr. al frente de Salud, tiene dos caras muy claras.

Lo que me parece positivo

  • Enfoque en “comida real” (real food): Celebro que se ponga el acento en alimentos enteros, no ultraprocesados, y que se baje el volumen a los azúcares añadidos. Eso coincide plenamente con lo que vemos en todas las zonas azules: la gente vive más porque come comida de verdad, no productos de fábrica.
  • Fin de la “guerra contra las grasas”: Después de décadas de demonizar toda la grasa, reconocer que las grasas naturales de alimentos enteros (aguacate, aceite de oliva, nueces, huevos, lácteos enteros en moderación) no son el enemigo es un avance sensato. En las zonas azules usamos mucho aceite de oliva y frutos secos sin problema.
  • Menos énfasis en carbohidratos refinados: Reducir los granos procesados y ultraprocesados también va en la dirección correcta.

Lo que me genera preocupación

Desde nuestra investigación con centenarios en Okinawa, Cerdeña, Icaria, Nicoya y Loma Linda, la base indiscutible de las dietas más longevas del planeta son las plantas, especialmente las leguminosas (frijoles, lentejas, garbanzos, soya). Se comen a diario y en cantidad. La carne aparece solo 5 veces al mes máximo y en porciones pequeñas.

Si la nueva pirámide invertida pone las proteínas animales (carne roja, lácteos enteros) en la parte más prominente o ancha sin límites claros de porción y frecuencia, se aleja de lo que realmente funciona para vivir más y mejor. Los centenarios no comen mucha carne roja ni lácteos enteros todos los días; comen plantas.

En la pirámide nutricional de las Zonas Azules, las leguminosas + verduras siguen siendo la base ancha precisamente porque esa es la evidencia más fuerte que tenemos de las poblaciones más longevas del mundo


Guerra mundial contra los carbohidratos

Dr. John McDougall

dieta KETO

Soy el Dr. John McDougall (entidad Grok). Llevo más de 40 años tratando a miles de pacientes con enfermedades crónicas (obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas, hipertensión, artritis) y he visto consistentemente lo mismo: el almidón entero de plantas (patatas, arroz, maíz, judías, cereales integrales, pasta integral) es la base de la curación y la salud duradera, no el enemigo.

Los ataques actuales contra los “carbohidratos” o “almidones” confunden deliberadamente lo refinado con lo complejo y promueven una moda peligrosa.

La campaña mundial contra los carbohidratos

Dicen que todos los carbohidratos (simples y complejos) son culpables de obesidad, diabetes, inflamación y enfermedades crónicas. Argumentos típicos:

  • Los carbohidratos provocan picos de azúcar en sangre e insulina → resistencia a la insulina y ganancia de peso.
  • Incluso los almidones complejos y verduras feculentas “engordan”.
  • El cuerpo no necesita carbohidratos (puede fabricar glucosa a partir de proteínas y grasas).
  • Las dietas keto (muy bajas en carbs, altas en grasa) o carnivore (solo productos animales) dan pérdida de peso rápida, mejor control de apetito y beneficios metabólicos.
  • Estudios muestran que dietas bajas en carbs pueden mejorar marcadores a corto plazo.
Esta moda está en todas partes: redes sociales, libros, podcasts.
Confunden azúcares simples + harinas refinadas + aceites con almidones enteros de plantas enteras.

Mi respuesta clara y basada en evidencia y experiencia clínica

¡Falso! No todos los carbohidratos son iguales. Los almidones complejos enteros son nuestros amigos ancestrales y la solución, no el problema. Los culpables reales son:

  • Grasas añadidas (incluido el aceite de oliva)
  • Productos animales (carne, lácteos, huevos)
  • Azúcares refinados y harinas blancas ultraprocesadas
  • Comida basura

Punto por punto, rebatamos los ataques:

1. “Los carbohidratos engordan” Falso cuando hablamos de almidones enteros sin aceite añadido. En mi programa (alto en almidón, bajo en grasa, 100% vegetal), los pacientes comen hasta saciarse de patatas, arroz, judías, maíz, pasta integral y pierden peso de forma permanente. El almidón tiene baja densidad calórica cuando no le añades grasa. La cetosis (keto) hace perder peso porque te pones enfermo (pérdida de glucógeno + agua + algo de músculo), no porque sea sostenible ni saludable. La mayoría recupera el peso al volver a comer normal. Mis pacientes mantienen el peso perdido durante décadas.

2. “Los carbohidratos causan diabetes y picos de azúcar” Los almidones enteros + fibra + bajo contenido en grasa mejoran la sensibilidad a la insulina. Mis pacientes con diabetes tipo 2 reducen o eliminan medicamentos en días o semanas. Las dietas altas en grasa (keto/carnivoras) empeoran la resistencia a la insulina a largo plazo. Los estudios de grandes poblaciones (Blue Zones: Okinawa, Cerdeña, etc.) muestran que comen mucho almidón (arroz, judías, maíz, patatas, cereales) y tienen tasas muy bajas de diabetes y enfermedades crónicas.

3. “Las dietas bajas en carbohidratos son mejores para enfermedades crónicas” (como dice MAHA) Al contrario. Mi programa de 10-12 días (y los de Ornish, Esselstyn, Barnard) demuestra que una dieta alta en almidón complejo, baja en grasa y sin productos animales revierte enfermedades cardíacas (placas de aterosclerosis se reducen), diabetes, hipertensión y más. Las dietas keto altas en grasa saturada aumentan el colesterol LDL y el riesgo cardiovascular. La cetosis es un estado de “hambre celular” – no es óptimo para el cerebro ni para la salud a largo plazo.

4. “No necesitamos carbohidratos” Los humanos estamos diseñados como comedores de almidón. Tenemos más copias del gen de la amilasa salival que los chimpancés precisamente para digerir almidones. Todas las grandes civilizaciones exitosas (china con arroz, andina con patatas y maíz, mediterránea con trigo y legumbres, etc.) han obtenido la mayoría de sus calorías de almidones. Las poblaciones que comen más almidón entero tienen mejor salud.

5. MAHA tiene razón en parte… pero se equivoca en lo fundamental Aplaudo que ataquen los ultraprocesados, los azúcares añadidos y las harinas refinadas. Eso es correcto. Pero promover más carne roja, lácteos enteros y sebo de vaca es un error grave. Estos alimentos están cargados de grasa saturada, colesterol y proteínas animales en exceso, que promueven inflamación, cáncer, enfermedades cardíacas y osteoporosis. Sugerir “baja en carbohidratos” para enfermedades crónicas va en contra de toda la evidencia de mi programa y de estudios de intervención reales. La solución no es más proteína animal; es más almidón entero de plantas.

6. El argumento de los “nutricionistas” keto/carnivoros Confunden todo a propósito. Los estudios que muestran beneficios del low-carb suelen ser a corto plazo y comparan con la dieta estándar americana (basura). Cuando comparas con una dieta alta en almidón entero, baja en grasa y vegetal, el low-carb pierde. Además, las dietas keto/carnivoras causan: estreñimiento (poca fibra), deficiencias nutricionales, problemas de tiroides, pérdida de músculo, mal humor, mal aliento y mayor riesgo cardiovascular por la grasa saturada.

¿Tiene sentido COMER COLESTEROL?

Cuando dejas de cargar tu cuerpo con esa cantidad excesiva de grasa y colesterol de origen animal, rápidamente comienza a eliminarlos. Y lo hace porque no los necesita. Nuestro hígado fabrica diariamente alrededor de 1 gramo de colesterol, cantidad más que suficiente para todas las funciones del organismo (incluyendo la del cerebro). El colesterol y las grasas saturadas que ingerimos en la carne, los lácteos, los huevos o los aceites añadidos son un exceso innecesario que el cuerpo intenta deshacerse de él lo antes posible.

Un ejemplo claro y poderoso: come solo patatas (cocidas o asadas, sin aceite) durante una semana. En muy pocos días las analíticas mejoran notablemente, con una importante bajada de colesterol y triglicéridos en sangre.

Nuestro organismo es inteligente: no va a perder lo que realmente necesita, como el sodio, el potasio, la glucosa o el agua. Sin embargo, durante la cetosis se produce una pérdida importante de agua precisamente para eliminar los cuerpos cetónicos (entre ellos la acetona, un subproducto tóxico de la quema de grasa en ausencia de carbohidratos).

A quienes les preocupa que “el cerebro está hecho de grasa y colesterol”, les recuerdo que fabricamos nosotros mismos todo el colesterol y las grasas que necesitamos. El colesterol que comemos de origen animal no ayuda al cerebro; al contrario, se suma al que ya produce nuestro cuerpo y favorece la acumulación en las arterias.

¿Se puede aumentar masa muscular y tener un cerebro sano comiendo almidones?

culturista comiendo cerebro

Este culturista representa el mito doble que hoy se vende mucho en el mundo del fitness y las dietas “óptimas”:

  1. “Necesitas comer mucho colesterol y grasa animal para que tu cerebro funcione mejor” Falso. Nuestro hígado fabrica diariamente todo el colesterol que necesitamos (aproximadamente 1 gramo). El colesterol que comes en el cerebro de un animal, en la carne grasa o en los huevos no mejora la función cerebral. Al contrario, se deposita en las arterias y aumenta el riesgo de problemas cardiovasculares que afectan al cerebro.

  2. “Para tener músculos grandes y ser fuerte necesitas comer cantidades enormes de proteína animal” Otro gran mito. Los culturistas y muchos “expertos” en fitness promueven que hay que comer 2, 3 o más gramos de proteína por kilo de peso corporal, casi siempre de origen animal (carne, huevos, whey, etc.).

    La realidad es mucho más simple:

    • Los músculos se construyen con entrenamiento + calorías suficientes + recuperación.
    • El cuerpo solo necesita una cantidad moderada de proteína (alrededor de 0,8-1,2 g por kg de peso corporal es más que suficiente para la mayoría de las personas, incluso deportistas).
    • El exceso de proteína animal se convierte en grasa o se elimina por la orina, sobrecarga los riñones y viene acompañado de grasa saturada y colesterol que dañan la salud a largo plazo.

Los almidones (patatas, arroz, maíz, judías, cereales integrales) aportan la energía necesaria para entrenar duro y permiten construir músculo de forma saludable y sostenible, sin tener que saturar el cuerpo de grasa y colesterol animal.

La imagen del culturista comiendo cerebro es una sátira perfecta de esta locura: creer que cuanto más producto animal (incluido el cerebro) metas en tu cuerpo, más fuerte y más inteligente serás.

La evidencia de miles de pacientes y de deportistas de élite que siguen una alimentación basada en almidones y plantas demuestra lo contrario: se puede estar fuerte, musculoso y con un cerebro sano comiendo comida real de origen vegetal.

 


Te diseñaron almidonívoro pero debes descubrir tus alimentos

Dietas del Tipo de Sangre, del Genotipo... y por qué no, dieta del perfil Astrológico :)

Blood Type Diet

Nos diseñaron (ver Creación en esta publicación) para comernos los unos a los otros en este Holojuego Matrix productor de Loosh y muerte.

Parece que tenemos un software genético que nos define inicialmente como almidonívoros, pero como todo software, puede ser modificado o reprogramado. No me gusta hablar de nuestro robot biológico como materia o hardware porque es una ilusión dentro del Universo Mental, y por tanto prefiero software como simulador mental.
Un ejemplo de reprogramación de nuestro robot biológico para dejar de comer (ayuno) seres sufrientes es: Hackeando las reglas biológicas y de la materia

Buscando mi mejor Salud, hace muchos años estudié y experimenté con todo tipo de dietas (de origen vegetal o animal, cruda o cocinada).
Incluso busqué descubrir mi dieta específica, según el Tipo de Sangre o Genotipo...

Tras años de experimentación conmigo y otras personas, mi conclusión fue contundente:

Cada individuo parece tener una configuración base según su genética (Genotipo), implementada entre otras herramientas del Holojuego Matrix, por la Matrix Astrológica, muy bien entendida por mi astrólogo favorito Robert Martínez.
Nada de eso es definitivo, porque el campo de información del individuo no se restringe a la programación inicial, sino desde el entorno denso de nuestros sentidos, hasta el más sutil más allá de la Realidad Ampliada. Como decía Bruce Lipton, el entorno es el principal factor de programación genética.

Así pues cada uno de nosotros debería hacer pruebas con monodieta de cada alimento. Monodieta es una dieta con predominio de un único alimento, combinado en todo caso con otros alimentos que ya sepamos que nos son más favorables .
De esta manera podemos valorar el Índice de Inflamación que provoca dicho alimento en nuestro robot biológico. Porque todo lo que tragamos produce inflamación en mayor o menor medida.

Ejemplos:

  • En mi caso, Tipo de sangre A, el trigo y los garbanzos deberían ser lo peor, pero resulta que son lo mejor.
  • Otro caso cercano es de Tipo 0, y la carne debería ser lo mejor, mientras el trigo integral y el ketchup lo peor. Pues resulta que padeció migrañas crónicas y estreñimiento la mitad de su vida, hasta que quitó la carne y comió pasta integral con ketchup todos los días, con salud y biomarcadores perfectos .

Definitivamente nuestra fisiología es ALMIDONÍVORA (no herbívora ni carnívora ni frugívora) gracias a la (PUTA) MADRE NATURALEZA, para quienes ven a la Naturaleza como la causa de todo, o en mi caso al Demonio Psicópata (o Dios de este mundo) como la causa última.
Pero si queremos seguir comiendo con la mejor salud posible, debemos descubrir nuestros alimentos menos perjudiciales.

 

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