Gracias COVID por mostrarnos a los enemigos de la Humanidad
No hay político bueno ni Organización Mundial buena.
Todos títeres del Poder en la Sombra, que incluso trasciende este Holojuego Matrix percibido por los sentidos de nuestro robot biológico. Ni siquiera Donald Trump ni Nayib Bukele dudaron en obedecer el mandato de la Organización Mundial de la Salud dirigida por otro títere, de pisotear los derechos humanos.
Ahora que se habla de El Salvador como el nuevo paraíso de libertad. Viendo el comportamiento de Bukele durante el COVID, sólo puedo pensar en otro títere con el cartel de libertario para atrapar a las ovejas disidentes:
-
El 11 de marzo de 2020, el mismo día que la OMS declaró pandemia, suspendió clases en todo el país sin tener aún casos confirmados. Pidió estado de emergencia y de excepción.
-
El 21 de marzo decretó cuarentena domiciliar obligatoria de 30 días: «Nadie podrá salir de su casa». Una persona por familia para comida o medicina. Quien incumplía iba a un centro de contención. Amenazó con quitar beneficios.
-
En abril ordenó a policía y ejército «ser más duros» y dijo que no le importaba si a alguien le «doblaban la muñeca» al detenerlo. Human Rights Watch documentó miles de retenidos (más de 4.000 a mediados de abril) y centros saturados. La Sala de lo Constitucional le recortó parte de esas facultades; él siguió tuiteando que el que saliera sin causa iría 30 días al centro.
-
El encierro duro se extendió, con prórrogas, hasta mediados de junio de 2020, cuando el Tribunal lo tumbó en la práctica. En total, semanas de economía parada, fronteras cerradas, aglomeraciones prohibidas. Entregó un bono de 300 dólares a hogares de bajo consumo eléctrico.
-
El representante de la OPS (brazo de la OMS en América) salió en cadena junto a él y calificó las medidas de «muy efectivas». La presidencia salvadoreña se vanaglorió después de que la OMS los pusiera como «caso de éxito». Usaron COVAX para vacunas. Eso es alineación institucional, no rebeldía.
- Compró y aplicó a gran escala: AstraZeneca, Sinovac china y lotes vía COVAX (OMS). Primeras dosis el 17 de febrero de 2021. Campaña casa por casa, 160+ centros, autocentros, cupos dominicales, vacunación a extranjeros y turistas. Habilitó tercera y luego cuarta dosis (dijo ser el primer país en ofrecerla a toda la población). También a niños desde 6 años.
- Cifras oficiales: más de 11 millones de dosis hacia finales de 2022; hablaban de ~85 % con esquema. Eso no se logra solo con un cartel en la unidad de salud: hay presión social, Estado que predica y logística masiva.
-
Reservaron información del plan de vacunación y la llamada «Ley Alabí» (ministro de Salud) blindó a funcionarios por compras de pandemia. Cero transparencia:
-
Reservaron información del plan de vacunación
En El Salvador existe la Ley de Acceso a la Información Pública (LAIP). El Estado puede declarar un documento reservado: legal, pero opaco. Nadie (periodista, diputado de oposición, ciudadano) puede verlo hasta que venza el plazo.
El Ministerio de Salud metió bajo llave, entre otras cosas:
- El Plan Nacional de Despliegue de Vacunación contra el SARS-CoV-2
- El registro de las cabinas de vacunación
- Los procesos de compra de esas vacunas
Primero lo reservaron 3 o 5 años (desde marzo de 2021). En 2024 prorrogarón el plan y las cabinas hasta al menos abril de 2027. El argumento legal que usaron es el artículo 19.d de la LAIP: que publicarlo «pondría en peligro evidente la vida, la seguridad o la salud».
Traducción práctica: podías ir a pincharte; no podías leer el plan (cuántas dosis, a quién se priorizaba con qué criterio interno, cuánto costó cada lote, con qué empresa, qué cláusulas tenía el contrato). Eso es falta de transparencia, no un fusil en la nuca.
La llamada Ley Alabí blindó a funcionarios por compras de pandemia
Nombre periodístico. El título oficial es
«Ley para el uso de productos para tratamientos médicos en situaciones excepcionales de salud pública ocasionadas por la pandemia COVID-19», aprobada el 5 de mayo de 2021 por la Asamblea ya controlada por Nuevas Ideas. La firman Bukele y el ministro Francisco Alabí. De ahí el apodo.
Hizo tres cosas relevantes:
- Compras directas. El Ministerio de Salud y el resto del sistema podían contratar insumos de pandemia sin pasar por la LACAP (la ley normal de licitaciones públicas).
- Efecto retroactivo. Esa vía rápida se aplicó también a contratos firmados desde que la OMS declaró la pandemia. Es decir: legalizó a posteriori atajos de 2020.
- Inmunidad. El artículo 4 decía, en sustancia, que quienes operaran en salud en ese contexto gozarían de inmunidad frente a demandas y denuncias judiciales o administrativas, y quedarían exentos de responsabilidad civil, penal o comercial por daños ligados a esos productos o a su uso. El Faro y La Prensa Gráfica lo leyeron como cierre de investigaciones por compras irregulares (incluida una a empresa familiar del ministro, ya publicada). Alabí negó que fuera «ley de inmunidad»; el texto está en el Diario Oficial.
Antes, en 2020, la Fiscalía había abierto pesquisa por más de 155 millones en compras de cuarentena. Con la nueva mayoría legislativa y esta ley, ese camino se estrecha mucho.
Conversaciones con Stefan Lanka SG
Yo he venido documentando desde 2020 que no se ha presentado el aislamiento de una partícula vírica completa, purificada, procedente de un enfermo, con genoma íntegro determinado sin ensamblaje informático de fragmentos cortos de células que mueren en cultivo. Lo que se llama “secuencia del SARS-CoV-2” son construcciones in silico (simulación por computadora) a partir de trozos de material genético celular, y el PCR de Drosten y similares detecta esos fragmentos, no un virus aislado. Expliqué (en El principio y el fin de la crisis del coronavirus) que la neumonía atípica (el cuadro que se usó para definir el “SARS” y luego el “covid”) tiene causas conocidas no víricas; el 20-30 % de las neumonías ya eran “atípicas” antes de 2019; y los virólogos no excluyeron esas causas ni hicieron los controles obligatorios.
Lo que sí existe como “denuncia” documental ante gobiernos
Lo más sistemático no son siempre demandas ante un tribunal, sino peticiones de acceso a la información (FOI / transparencia) formuladas con la misma exigencia científica:
- aislamiento / purificación de la partícula directamente de muestra de un enfermo;
- sin mezclar primero esa muestra con células Vero, suero fetal bovino u otra fuente de material genético;
- no vale cultivar algo, no vale un PCR, no vale secuenciar el ARN total de un cultivo sucio.
Instituciones de más de 25 países —CDC, Public Health England / NIBSC, departamentos de Salud de Australia, CSIRO, universidades, etc.— contestaron de forma reiterada que no obran en su poder documentos que describan ese aislamiento. Hay compilaciones de esas respuestas (Fluoride Free Peel y archivos equivalentes): decenas y luego más de un centenar de organismos.
Ejemplos típicos:
- PHE/NIBSC: “does not hold the information you have specified.”
- Departamento de Salud australiano y TGA: no son custodios de esos estudios; “the documents do not exist” en sus archivos bajo la definición pedida.
- CDC: no purifica ni aísla el “virus” “in the manner requester describes.”
El Estado que impuso PCR, confinamientos y productos génicos no tiene en su poder el expediente de aislamiento que él mismo debería haber exigido antes de actuar.
En España ocurrió algo parecido con peticiones al Ministerio de Sanidad: respondieron que ellos no disponen de laboratorios de aislamiento de ese tipo (el aislamiento que invocan se atribuye al CNM-ISCIII y a otros centros). Eso se distorsionó en redes como “un tribunal ha declarado que el virus no existe”. No. Fue una carta administrativa, no un fallo. Lo que sí queda es que la autoridad sanitaria central no exhibió el aislamiento propio.
"Gracias COVID por mostrarnos a los enemigos de la Humanidad" resume lo que sintieron muchos como yo:
Una etiqueta clínica se usó para justificar medidas, pruebas y productos que nunca descansaron sobre el aislamiento de un patógeno. |
|